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27 Feb Mons. Benavent: «El compromiso del cristiano por la fraternidad universal o por la justicia social es una expresión de amor» En la presentación para la archidiócesis valentina de la carta Encíclica Dilexit nos del Santo Padre, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo
La Universidad Católica de Valencia (UCV) acogió en su sede de Trinitarios la presentación para la archidiócesis valentina de la carta Encíclica Dilexit nos (octubre de 2024) del Santo Padre sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo, una iniciativa puesta en marcha por el arzobispado con la colaboración de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de la UCV. El arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, afirmó sobre el documento que «el compromiso del cristiano por la fraternidad universal, por el cuidado de la creación o por la justicia social no es simplemente un compromiso político, sino un acto de amor, una expresión de amor que nace de lo más profundo de la experiencia cristiana».
El gran canciller de la UCV participó en la sesión de la tarde de una presentación en la que se programaron dos momentos: uno de mañana, para sacerdotes, religiosos y diáconos permanentes; y otro vespertino, destinado especialmente para los laicos.
La exposición sirvió para acercarse a la última carta encíclica desde diversas perspectivas, al mismo tiempo complementarias. Destacó Monseñor Benavent que este documento «da unidad al magisterio y a muchas de las acciones del papa Francisco» y señaló tres aspectos clave a tener en cuenta de Dilexit nos.
En primer lugar la «continuidad con el magisterio del papa Benedicto XVI», cuya primera encíclica se titula Deus caritas est (diciembre de 2005), y que dice que «un cristiano es aquél que ha conocido el amor y ha creído en el amor». El documento de Francisco nos recuerda que «el amor de Dios no es un puro sentimiento, sino un amor encarnado». Dijo Benavent que «el amor de Dios lo conocemos porque se hace amor humano, y porque se hace amor humano, creemos en el amor de Dios».
Por otro lado, Dilexit nos «es la clave para entender otros documentos del papa Francisco», como las encíclicas Fratelli tutti (octubre de 2020) o Laudato si’, (mayo de 2015) o la exhortación apostólica Laudate Deum (octubre de 2023). Estos escritos «no son un programa político» de Francisco, como algunos afirman. A juicio de Enrique Benavent «si el amor de Dios es un amor encarnado, es un amor a todos los hombres, un amor a toda la humanidad que también se manifiesta en el compromiso por la salvaguarda de toda la creación».
En tercer lugar, esta cuarta encíclica pone de manifiesto la misericordia, otra de las características del magisterio del Papa. El amor del Corazón de Cristo es el que ha inspirado muchos de los gestos y de las palabras de misericordia del papa Francisco durante estos años.
Santiago Pons: «El culto al Sagrado Corazón puede iluminar el camino de la renovación eclesial»
La transversalidad del mensaje difundido por el Santo Padre planteó a los organizadores el reto de hacer una reflexión desde diferentes puntos de vista. Inició la presentación José Santiago Pons, decano de la Facultad de Teología de Valencia, que repasó el esquema y la lógica interna de la encíclica. Dilexit nos es una encíclica «muy buena, muy pensada y muy actual» dijo Pons. El Papa recupera la imagen del corazón para expresar el «centro de la persona», tanto para mostrarnos que Dios nos ama a cada uno «incondicionalmente», como para indicar que «Cristo nos ama desde lo más profundo de su ser».
Considera el decano que es una llamada a «dejar de navegar por la superficie de las cosas y mirar en profundidad el mundo de nuestra vida». La encíclica renueva el culto del Sagrado Corazón de Jesús porque el propio Francisco cree que puede «iluminar el camino de la renovación eclesial» y también aporta algo «significativo» a un mundo que parece haber pedido el corazón. «Encontrando el amor de Cristo nos hacemos capaces de tejer lazos fraternos, de reconocer la dignidad de todo ser humano y de cuidar juntos nuestra casa común», explica Dilexit nos.
Santiago Pons insistió en que el documento actualiza el magisterio de la Iglesia, hace una «interpretación actualizada» de las diferentes devociones magisteriales del Corazón de Jesús ofrecidas por los papas anteriores.
Recordó el decano de Teología las palabras de Bruno Forte durante la presentación de la encíclica en el Vaticano que, a juicio del prestigioso teólogo, «ofrece la clave para interpretar todo el magisterio de este Papa y, junto a eso, una especie de compendio de lo que Francisco quiere decir a cada hermana o hermano en humanidad: que Dios te ama y te lo ha mostrado del modo más luminoso en la historia de Jesús de Nazaret». Acabó Santiago Pons señalando que «la devoción al Corazón de Jesús no puede ser un acto intimista que solo me afecta a mí, sino que tiene que ser también un acto comunitario que me abra a los demás».
Agustín Domingo: «La reflexión sobre el corazón se hace en un momento en el que falta cordura»
Agustín Domingo, catedrático de Filosofía Moral de a Universitat de València (UV) y secretario de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), ahondó en los aspectos culturales y filosóficos del documento para ayudar a situarlo en el momento en el que vivimos. Contextualizó ética, política y filosóficamente la encíclica Dilexit nos y puso de manifiesto el arraigo popular de la devoción por el Corazón de Jesús en todo el mundo, especialmente en Iberoamérica. La «importancia de la Teología popular en el pensamiento de Francisco» es una de las claves que permiten entender esta encíclica.
En una exposición distribuida en cinco puntos, Domingo Moratalla situó el pensamiento de Francisco en el pensamiento del siglo XXI en el que todavía «nos seguimos debatiendo sobre la modernidad tardía o posmodernidad y en un contexto en el que no sólo hablamos de secularización sino de postsecularización». En este contexto resulta esencial «recuperar el papel del corazón porque es una facultad que permite el reencantamiento del mundo» una «apuesta» del Papa en todas sus encíclicas que legitima la propuesta cristiana en la actualidad.
La reflexión sobre el corazón se hace en un momento en el que priman la globalización y la polarización del mundo: «La reflexión sobre la razón cordial que hace Francisco se hace en un momento en el que falta cordura, falta ternura». La encíclica introduce «cordura entre la locura de los enfrentamientos y las discrepancias».
Considera Agustín Domingo que «optar por lo cordial y reconstruir la racionalidad humana y las emociones en clave de corazón supone una recuperación de una antropología integral y una visión integral del ser humano». Además, este texto del papa Francisco evita dos grandes tentaciones de la cultura y la tradición filosófica actual: por un lado, «la tradición sentimentalista y emotivista de acudir a una ética puramente de gustos y deseos espúreos»; y por otra parte, marca distancias con el intelectualismo de «una cultura que tiende hacia los algoritmos, hacia las evidencias y hacia la razón descarnada».
Finalmente, señaló el catedrático de Filosofía Moral que Francisco ha planteado el reto de una «inteligencia cordial en tiempos de inteligencia artificial». En este aspecto, Dilexit nos integra toda una tradición de pensamientos desarrollados por el sacerdote, teólogo y pensador Romano Guardini.
Miguel Navarro: «La espiritualidad del Corazón de Jesús es una espiritualidad con una enorme carga social y eclesial»
Miguel Navarro, catedrático de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer – UCV, presentó brevemente algunas cuestiones histórico-espirituales de la devoción al Corazón de Jesús. Destacó el profesor que la encíclica nace de una experiencia espiritual provocada por las numerosas tragedias que afectan a la humanidad. Así, Francisco presenta «el mensaje del amor de Dios que consuela».
Destacó el ponente la importancia de una encíclica «con la que Francisco quiere hacernos ver que la espiritualidad del Corazón de Jesús puede aportar hoy mucho a la Iglesia y a la humanidad». «No es una espiritualidad desencarnada, dulzona, intimista o victimista, sino que conduce a la vida, al ejercicio de la caridad e impulsa a vivir y testimoniar el amor de Dios». A juicio de Navarro es una espiritualidad «con una enorme carga social y eclesial».
El Corazón de Jesús recuerda un aspecto «fundamental» del cristianismo: «el amor de Dios por los hombres». El amor de Dios «concreto, que se ha hecho carne, que se ha manifestado humanamente en su hijo Jesucristo, que ha sufrido por nosotros y se ha hecho cercano». Dilexit nos pone de manifiesto «ese amor incondicional, gratuito y tierno que Dios nos tiene y que es el centro del Evangelio». Miguel Navarro considera que el Papa quiere que «tengamos bien presente» que el amor de Dios manifestado en Jesucristo «tiene que estar en el centro de la nueva evangelización, para que no se convierta en ideología; y tiene que estar en el centro de la conversión pastoral, para que no degenere en márquetin».
Además, la encíclica ayuda a «superar la tentación de la superficialidad, de la falta de sentido existencial y del consumismo que esclaviza». «La devoción del Corazón de Jesús es una espiritualidad para la acción transformadora el mundo porque el amor de Dios es la mayor fuerza transformadora que existe».
Aurora Aranda: «La espiritualidad de la encarnación nos habla de una determinada manera de comprometerse con la historia»
Aurora Aranda, directora de Cáritas diocesana de Valencia, invitó a considerar las implicaciones sociales de la encíclica para que impregne las acciones socio-caritativas dentro de la Iglesia y en medio de la sociedad.
El quinto capítulo del documento, en el que se centró la ponente, «invita a corresponder al amor de Cristo, devolviendo así Amor por Amor». «Se propone el amor a los hermanos como la mejor forma de corresponder al amor divino», dijo Aranda. El amor incondicional de Dios se refleja en el corazón de Cristo y representa «una llamada a promover una acción social que busque dignificar, acompañar y transformar la vida de los más vulnerables».
A juicio de Aurora Aranda «el acercamiento al Corazón de Jesús no se puede hacer solo por la vía de la devoción. ¿Y que nos muestra el Corazón de Jesús? La humanidad de Jesús». Esta respuesta significa tomarse «radicalmente en serio» el hecho de que Jesús es hombre. «Esta espiritualidad nos hace tremendamente encarnados. Nosotros no hablamos de un Jesús fuera del mundo, hablamos de un Jesús encarnado y, por tanto, la espiritualidad de la encarnación nos habla de una determinada manera de rezar, de celebrar, de predicar. Y de una determinada manera de comprometerse con la historia», afirmó. «El anuncio del evangelio siempre ha de estar echando las raíces en el corazón desde la mirada y el sufrimiento del ser humano», añadió.
Señaló también que «igual que el corazón de Jesús se compadece, nosotros estamos también llamados a llorar con ellos, a compadecernos, a ser misericordiosos» con los débiles y vulnerables. Vinculó «la devoción al Corazón de Cristo con el compromiso social y misionero». Dilexit nos «incide en la necesidad de reparar los corazones heridos, en la belleza de pedir perdón y curar las heridas de la Iglesia y del mundo con actos de fraternidad». Subraya, además, que la reparación no debe se limitarse a un acto personal, sino que debe manifestarse en «servicio a los demás». «Si cada uno piensa en sus propios pecados y en sus consecuencias en los demás, descubrirá que reparar el daño hecho a este mundo implica además el deseo de reparar los corazones lastimados, allí donde se produjo el daño más profundo, la herida más dolorosa», apuntó Aranda Heras.
Otro de los aspectos destacados de la encíclica del papa Francisco es que incide en el hecho de que la misión «exige misioneros enamorados» que transmiten el amor de Cristo que les ha cambiado la vida. Para la directora de Cáritas los «actos cotidianos de amor y servicio pueden marcar una diferencia significativa en la construcción de una familia y una sociedad más humana y fraterna».
«El amor de Cristo no está destinado a permanecer encerrado en nuestro corazón, sino a ser compartido con el mundo. Las familias, como iglesias domésticas, tienen la misión de ser testigos del amor que reciben del Corazón de Jesús. Esto supone educar a los hijos en la fe, participar activamente en la vida cristiana y ofrecer el tiempo y los talentos al servicio de los demás», señaló.
Dilexit nos es una llamada a la comunidad y a la solidaridad, con esperanza en la transformación social. El Papa conecta la devoción al Corazón de Jesús con un «compromiso práctico y comunitario basado en la fraternidad». «El amor a Dios se traduce en el amor a los hermanos, pone énfasis en la responsabilidad social y misionera de los cristianos, recordando que la fe no es solo contemplativa, sino también activa», apuntó.
- (Fotos: S. Benavent)