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28 Feb Los signos de Caridad del Año Jubilar La Diócesis destina la caridad del Jubileo a migrantes sin recursos, personas con enfermedad mental grave y a mujeres embarazas solas
- El Vicario de Evangelización y Delegado diocesano del Jubileo, 2025, Juan Melchor Seguí, explica que estas acciones provienen de la coordinación de la Comisión para el Año Jubilar, la Vicaría de Acción Caritativa, Cáritas y el Arzobispo de Valencia, siguiendo las intenciones del Papa en la convocación del Jubileo.
El Vicario de Evangelización y Delegado diocesano del Jubileo, Juan Melchor Seguí, ha comunicado los signos de Caridad que la Diócesis de Valencia destinará a colectivos vulnerables, como fruto del Año Jubilar. La Diócesis ha venido destinando recursos propios y externos, colectas y donaciones a través Cáritas diocesana, a los afectados por la tragedia de la DANA. Pero además, existen otras realidades en la Diócesis, que se vienen desarrollando y consolidando, reconocidas por su importante labor al servicio de los más vulnerables, como son: la atención a migrantes en exclusión hasta lograr su integración y autonomía; personas con enfermedad mental grave a las que se tutela y se ayuda a sus familias a entender esta enfermedad crónica; a familias monoparentales, y en concreto mujeres que ven en riesgo perder a sus hijos por situación de vulnerabilidad. Todas estas realidades presentes en la Diócesis, requieren de una atención también preferencial y se convierten pues, en los signos de Caridad del Año Jubilar.
Como señala el Delegado del Jubileo, Juan Melchor Seguí, «el Papa Francisco señaló en la Bula Spes non confundit que el Jubileo 2025, Peregrinos de Esperanza, debe ser una ocasión para la caridad. El Santo Padre pidió que la comunidad cristiana esté siempre dispuesta al servicio de los más débiles. Y en aplicación de ello, el Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, señalaba en su Carta Pastoral con motivo del Jubileo, la necesidad de hacer realidad estos signos de caridad, que «el gesto de compartir los bienes con una limosna se destinará a apoyar las actividades caritativas de las instituciones eclesiales presentes en la Diócesis y que son expresión de las obras de misericordia, que son obras de esperanza».
En su Carta, Mons. Enrique Benavent afirmó que «de acuerdo con Cáritas Diocesana y otras instituciones caritativas, las limosnas del Jubileo se dedicarán a apoyar acciones que sean expresión de las obras de misericordia hacia los más necesitados: comedores sociales, casas de acogida, refugiados, pastoral penitenciaria y programas de refuerzo educativo dirigidos a niños y jóvenes en peligro de exclusión social».
Y avanzando ya en la celebración del Jubileo, Melchor Seguí explica que «la Archidiócesis de Valencia, a través de Cáritas Diocesana de Valencia, ha concretado los signos de Caridad en tres ejes: viviendas para migrantes vulnerables; viviendas tuteladas para enfermos mentales graves y en exclusión; y sostenimiento a familias monoparentales en defensa de la vida».
Programa de acogida a migrantes vulnerables
Melchor Seguí recuerda que «el Papa Francisco nos ha pedido abrir acogedoras puertas para que a nadie le falte nunca la esperanza de una vida mejor». El Papa afirma que no pueden faltar signos de esperanza hacia los migrantes que abandonan su tierra en busca de una vida para ellos y sus familias. Que sus esperanzas no se vean frustradas por prejuicios y cerrazones; que la acogida, que abre los brazos a cada uno en razón de su dignidad, vaya acompañada por la responsabilidad y su inserción».
Así es como la Diócesis de Valencia, a través de Cáritas diocesana, impulsa el Programa de acogida a migrantes en exclusión, para ayudar en aspectos como salud, familia, formación y trámites legales, y como destacan, con un apoyo temporal de entre 6 y 18 meses, porque el objetivo es que estén preparados para desenvolverse de manera autónoma habiendo logrado la integración en la sociedad.
Enfermedad mental grave en exclusión social
El Delegado del Jubileo también recuerda que «el Papa Francisco siempre tiene presente a los enfermos y pide que sus sufrimientos puedan ser aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que reciben. Como dice el Papa, las obras de misericordia son igualmente obras de esperanza, que despiertan en los corazones sentimientos de gratitud. Que esa gratitud llegue también a todos los que ejercitan su misión con cuidado solícito hacia las personas enfermas y más frágiles. Que no falte una atención inclusiva hacia cuantos hallándose en condiciones de vida particularmente difíciles experimentan la propia debilidad, especialmente a los afectados por patologías o discapacidades que limitan notablemente la autonomía personal. Cuidar de ellos es un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza que requiere acciones concertadas por toda la sociedad».
Y como explica J. Melchor seguí «un gran ejemplo en la Diócesis de esa labor es la que desarrolla la Fundación Mare de Déu dels Innocents i Desamparats (MAIDES), entidad canónica autónoma sin ánimo de lucro, que tiene como finalidad la atención integral a personas con enfermedad mental grave y crónica, en situación de pobreza y exclusión social».
En MAIDES una de las acciones más relevantes es el programa de viviendas tuteladas, las 24 horas del día los 365 días del año, en las que se realiza un programa integral de rehabilitación psicosocial. Se ha demostrado la importancia de las relaciones familiares adecuadas en la mejora y el mantenimiento de la persona que sufre una enfermedad mental grave, por ello, se ofrece atención individualizada a los familiares, y un espacio de diálogo y aprendizaje que mejore la relación con su familiar.
En estos momentos, como comunican desde MAIDES, la Fundación tiene el proyecto de construcción de dos nuevas viviendas tuteladas en Burjassot, en disposición de iniciar las obras en primavera, «haciendo realidad un proyecto tan hermoso como necesario, -afirma MAIDES- signo concreto de esperanza para la vida de las personas enfermas y de sus familias. Una renovación del llamamiento que el Padre Jofré ya hizo en defensa de los desamparados».
Ayudas a madres en situación de exclusión social
«El apoyo a la vida, y en concreto a la natalidad, ha sido uno de los aspectos en los que más ha incidido el Papa Francisco». De hecho, el Papa en la Bula Spes non confundit, destacaba que «debemos constatar con tristeza la pérdida del deseo de transmitir la vida. A causa de los ritmos frenéticos, de los temores ante el futuro, de la falta de garantías laborales y tutelas sociales adecuadas, de modelos sociales cuya agenda está dictada por la búsqueda de beneficios más que por el cuidado de las relaciones, se asiste a una preocupante disminución de la natalidad. Es urgente que, además del compromiso legislativo de los estados, haya un apoyo convencido por parte de los creyentes y de la comunidad civil, tanto en su conjunto como de cada uno, porque el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas, como fruto de la fecundidad de su amor, da una perspectiva de futuro a toda sociedad y es un motivo de esperanza. La comunidad cristiana, no se puede quedar atrás en su apoyo a la necesidad de una alianza social para la esperanza, que sea inclusiva y no ideológica, y que trabaje por un porvenir que se caracterice por la sonrisa de muchos niños y niñas que vendrán a llenar las tantas cunas vacías que ya hay en numerosas partes del mundo. Todos, en realidad, necesitamos recuperar la alegría de vivir, porque el ser humano no puede conformarse dejándose satisfacer sólo por realidades materiales. Eso nos encierra en el individualismo y corroe la esperanza, generando una tristeza que se anida en el corazón, volviéndonos desagradables e intolerantes».
Por ello, explica J. Melchor Seguí, «la Diócesis de Valencia toma como uno de los signos de Caridad las ayudas a familias monoparentales, a madres en situación de exclusión social, para paliar necesidades básicas no cubiertas por ayudas oficiales». Para ello necesitan disponer de soluciones habitacionales, inalcanzables en esta situación, lo que muchas veces les impide permanecer unidas a sus hijos al serles retirada la custodia por los Servicios Sociales. También con atención prioritaria a madres adolescentes, cuidados médicos y comida necesarias para el embarazo y la crianza, y terapias complementarias para niños con necesidades especiales que no tengan cubiertas por la SS.
Juan Melchor Seguí señala que el Jubileo Ordinario se clausurará con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica papal de San Pedro en el Vaticano, el 6 de enero de 2026, Epifanía del Señor. Como expresaba el Papa Francisco en la convocación del Año Jubilar «que la luz de la esperanza cristiana pueda llegar a todas las personas, como mensaje del amor de Dios que se dirige a todos. Y que la Iglesia sea testigo fiel de este anuncio en todas partes del mundo».