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viernes 14 de mayo de 2021
El Servicio de Acompañamiento y Mediación del Arzobispado (SAMIC) de nuevo pionero al iniciar la ayuda directa a los hijos de matrimonios en crisis
Refuerza sus atenciones, en el marco del Año de la Familia “Amoris Laetitia” convocado por el Papa

DIOCESIS DE VALENCIA, 14 MAY.-  El Servicio de Acompañamiento y Mediación Intrajudicial Canónica del Arzobispado de Valencia (SAMIC), puesto en marcha de forma pionera en España alentado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha reforzado la atención a familias que sufren y a los hijos de matrimonios en crisis, un servicio activo en sede judicial en la diócesis que se enmarca en el Año de la Familia “Amoris Laetitia” convocado por el papa Francisco en 2021.

Precisamente, el Año de la Familia del Papa,  para ayudar y potenciar a la familia en la sociedad, máxime en esta época difícil debido a la pandemia, se centra en 12 itinerarios que propone en “Amoris Laetitia”, entre los que figura intensificar el acompañamiento de las parejas en crisis para sostener y formar en una actitud resiliente que les lleve a ver las dificultades como oportunidades, así como iniciativas de acompañamiento y discernimiento para las familias heridas.


Problemas agudizados por la pandemia

Tres de cada cinco casos de mediación llegan a acuerdos o finalizan con éxito tal y como se desprende de la memoria anual de 2020 del Servicio de Mediación y Acompañamiento en sede judicial del Arzobispado de Valencia (SAMIC).

Durante este último año se ha podido alcanzar esta tasa de éxito tras realizar una atención a más de 250 familias. “Esta época convulsa ha propiciado que las personas quieran poner remedio a dificultades que surgen en matrimonios en grave crisis, como el bienestar de todos los miembros de la familia”, afirma el director del SAMIC, Jorge García Montagud.

Así 8 de cada 10 cónyuges inmersos en procesos matrimoniales solicitaron ayuda para sus hijos y, en este sentido, se muestran muy satisfechos por la incorporación de la mediación en este ámbito, ya que además de llegar a acuerdos que favorecen a los hijos, sirve como prevención ante futuros conflictos entre los esposos.

“No quiere decir esto que en todo matrimonio roto haya elevada crispación, pero sí se ha observado que los procesos de ruptura matrimonial con alta conflictividad traen consigo daños duraderos tanto en los cónyuges, como en su prole”, añade.

Precisamente, estas familias más vulnerables han sido objeto de especial atención, y tras el esfuerzo realizado han apreciado que 7 de cada 10 esposos que presentan alta conflictividad durante el proceso matrimonial, aceptan la mediación familiar que les ofrece el SAMIC.

Esto deja una puerta abierta a posibles acuerdos que eviten litigios y tensiones familiares que pueden llegar a durar muchos años.

“Parece claro que la fatiga pandémica ha agudizado los problemas en familias que ya estaban en crisis, lo que requiere un especial sostén y apoyo de las mismas en la actualidad y mientras estas dificultades perduren”, indica García Montagud.


Ofrece un curso de especialistas en mediación que es pionero en el mundo

Para lograr estos objetivos se está desarrollando un curso de especialistas en modalidad `online´ que cuenta con alumnos, muchos de ellos profesionales en activo, de diferentes países de Europa e Hispanoamérica.

Asimismo, este servicio de Mediación tiene previsto firmar convenios con instituciones dedicadas al ejercicio de la caridad para atender también a familias rotas que además sufren vulnerabilidad social.

El SAMIC cumple así, de forma pionera, el deseo del Papa Francisco de “ejercer una diaconía de protección, cuidado y acompañamiento” aportándoles ayuda psicológica, jurídica y espiritual todo el tiempo que necesiten, esto es, más allá de la obtención de la sentencia por el proceso matrimonial.

El SAMIC refuerza la atención a los hijos

Ante el “considerable aumento en las peticiones por parte de los fieles para atender a sus hijos en las crisis familiares producidas por procesos de separación de sus progenitores”, el SAMIC ha considerado necesario profundizar en sus objetivos destinados a la población infantil y adolescente.

Este servicio se presta con independencia de los motivos por los cuales la Iglesia haya podido declarar nulo un matrimonio, ya que, tal y como tuvo ocasión de indicar el Santo Padre en su discurso ante el tribunal de la Rota Romana del pasado 29 de enero de 2021, “los cónyuges y los hijos constituyen una comunidad de personas que se identifica siempre y ciertamente con el bien de la familia, incluso cuando ésta se ha desmoronado”.

“Es frecuente que los usuarios del SAMIC, al ser informados de todos los apoyos que les puede aportar este servicio pionero, contesten con esta frase “¿pueden ustedes ayudar a mis hijos?” afirma el director del SAMIC. “En las rupturas maritales se produce un cambio en todos los miembros que integran la familia. Algunas personas carecen de recursos para hacer frente a esta nueva situación por lo que necesitan aprender estrategias que ayuden a adaptarse al nuevo modelo de familia”, añade.

Desde el SAMIC se insiste en resaltar que “la familia no se rompe, sino que cambia de estructura y ello conlleva necesariamente que los progenitores pongan en marcha herramientas para poder adoptar nuevas funciones, entre ellas el mantenimiento del vínculo con el otro progenitor y el establecimiento de un clima de comunicación cordial a pesar de las circunstancia”.

Tal y como recordó el papa Francisco en su discurso, es importante, sobre todo, el bienestar de la familia “fruto bendito de la alianza conyugal”, y no puede extinguirse, señaló “por la declaración de nulidad, porque el ser familia no puede considerarse un bien suspendido, en cuanto que es fruto del plan divino, al menos para la prole generada. Los esposos con los hijos donados por Dios son esa nueva realidad que llamamos familia”.

En la memoria de 2020, ante la considerable demanda por parte de los usuarios, se ha propuesto como objetivo principal del nuevo año que el SAMIC refuerce la atención a los hijos de las familias en dificultad. Además, desde este servicio se pretende orientar acerca de cómo explicar a los hijos la separación o nulidad adaptándose a la edad de los menores y a las circunstancias particulares, enseñar pautas de comunicación y manejo de posibles problemas de conducta con sus hijos en esta nueva etapa y mediar entre los progenitores, para facilitar acuerdos tanto de los temas cotidianos de sus hijos como las decisiones importantes de patria potestad o régimen de guarda y custodia.

En cuanto a la prole, el interés del SAMIC se centra en ayudar al entendimiento de la nueva situación de crisis, con los cambios que supone y las necesidades de adaptación que comporta, facilitar la comunicación con sus progenitores y fomentar el restablecimiento de la relación materno o paternofilial en los casos en que ha existido un distanciamiento o ruptura de la misma.

Para más información y consultas, el SAMIC , ubicado en la calle Avellanas, 12, de Valencia, ofrece el siguiente número de teléfono 96 315 82 08 y el correo electrónico: samic@archivalencia.es


Testimonio de una madre, atendida por el SAMIC: “Es fundamental que haya un apoyo después de una ruptura porque las familias quedan muy rotas”

Mª José Llobel, médico, divorciada desde hace cinco años,  recibe ayuda actualmente del SAMIC, tanto ella como sus dos hijos de 19 y 14 años,  desde que inició tramitar en el Tribunal Eclesiástico su nulidad matrimonial.  Reconoce que no conocía la existencia de este servicio pero ahora, “gracias a él y a su ayuda, nuestras vidas han cambiado, mis hijos- que estaban sufriendo las consecuencias de la ruptura de la familia-  están felices”.

Desde el primer momento en que llegó al Tribunal Eclesiástico, Mª José se sintió acompañada y apoyada. “La primera pregunta que me hicieron fue: qué necesitas” y “yo, que trabajo para Justicia, sé que esta acogida no es la habitual”. Su respuesta, a continuación, fue “ayudar a mis hijos” porque “yo no sabía cómo hacerlo”

“En este proceso, mis hijos lo han pasado mal y lo siguen pasando mal”, pero el SAMIC les ha devuelto la sonrisa. Nada más contar su caso en el Tribunal, una psicóloga del equipo se puso en contacto con Mª José para iniciar la ayuda. “A partir de ahí, fue un cambio en mi vida”.

En la actualidad, “muchas familias en crisis lo pasan mal y no tienen ayudas”. Por eso, “es fundamental que exista un apoyo después de una ruptura porque las familias quedan muy rotas”, asegura.

Igualmente, conforme asegura, “cuando conocí este servicio, me gustó tanto que enseguida pensé en sumarme a él, para ayudar yo también en la medida de mis posibilidades en todo lo que pudieran necesitar”. Por eso, se apuntó a su curso de formación, ella y su hijo mayor.  “Qué menos que hacer por los demás, y por otras familias, lo que están haciendo por nosotros”, expresa Mª José que anima a dar a conocer el SAMIC en universidades, colegios y parroquias “para que llegue esta información tan importante a todos y que corra la voz”.



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