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sábado 16 de noviembre de 2019 
Cáritas Diocesana de Valencia llama, con el Papa, a responder a las necesidades de las personas empobrecidas
Con motivo de la III Jornada Mundial de los Pobres
VALENCIA, 15 NOV (CÁRITAS DIOCESANA)- Por tercer año consecutivo, Cáritas Diocesana de Valencia celebra la Jornada Mundial de los Pobres, una convocatoria puesta en marcha por iniciativa del papa Francisco y que se conmemora en todo el mundo el domingo 17 de noviembre con el objetivo, en esta edición, de “ser testigos de la esperanza cristiana en el contexto de una cultura consumista y de descarte, orientada a acrecentar el bienestar superficial y efímero” que haga posible “un cambio de mentalidad para redescubrir lo esencial y darle cuerpo y efectividad al anuncio del Reino de Dios”.

Cáritas atiende en la diócesis de Valencia a las personas en situación de exclusión severa, que no solo son las personas con pobreza económica sino también “las últimas de las últimas”, que quedan fuera de todos los espacios de integración. Dentro del colectivo de personas en situación de sin hogar se incluyen, por ejemplo, no solo las personas que duermen en la calle sino también las que viven en albergues, viviendas ocupadas y precarias. A lo largo de 2018 Cáritas acompañó a 656 personas en esta situación.

Otra realidad de pobreza severa son las personas migrantes que no disponen de documentación, y a las que Cáritas acompaña desde su llegada a la diócesis, en sus viviendas de primera y segunda acogida, así como en otros aspectos como la atención jurídica, la alfabetización y clases de castellano y los procesos prelaborales y de integración laboral. En 2018, el 48 por ciento de las personas beneficiarias de la atención de Cáritas eran migrantes.

En cuanto a las mujeres en contexto de trata y prostitución, Cáritas se ha especializado, en los más de quince años de experiencia de su proyecto Jere-Jere, en la atención a mujeres, la mayoría de ellas nigerianas, que son explotadas en nuestro territorio. En el pasado ejercicio Cáritas Valencia ofreció apoyo y alternativas de cambio a 133 mujeres en este proyecto.

Del mismo modo, Cáritas identifica las situaciones de pobreza y exclusión y crea itinerarios de acompañamiento individualizados y personales. En el último año ha atendido a un centenar de personas en Mambré, un centro de atención integral, donde también se imparten talleres pre laborales, así como en 48 viviendas en las que se trabaja con las personas en situación de exclusión y vulnerabilidad.

Además, la entidad trabaja en toda la diócesis con familias y sus hijos e hijas menores de edad, a través de acciones específicas que desarrollan las Cáritas parroquiales en 48 proyectos, que el pasado año atendieron a cerca de 1000 menores y a más de 500 personas adultas.

Informe FOESSA 2019

Por su parte, la Fundación FOESSA ha analizado de manera exhaustiva en su VIII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, publicado el pasado mes de junio, cuál es la verdadera dimensión de la precariedad en nuestro país, donde se constata que la exclusión, en sus diferentes dimensiones, se ha enquistado en la estructura social. El número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4 por ciento de la población, lo que supone 1,2 millones más que en 2007, afectando principalmente a las familias con menores, jóvenes y mujeres. Son el rostro de la denominada “sociedad estancada”, un nutrido grupo de personas para quienes el ascensor de la movilidad social no funciona. El Informe FOESSA Comunitat Valenciana se presentará el próximo mes de diciembre, a partir de datos de la encuesta realizada por la Fundación en nuestro territorio.

Todos estos “expulsados”, dice el papa Francisco, “necesitan nuestras manos para reincorporarse, nuestros corazones para sentir de nuevo el calor del afecto, nuestra presencia para superar la soledad. Sencillamente, ellos necesitan amor”.

Cáritas Valencia se une a la voz del Papa pidiendo a las Administraciones públicas que mejoren el acceso a los derechos fundamentales de las personas empobrecidas y animando a todas las comunidades cristianas y a cuantos sienten la necesidad de llevar esperanza y consuelo a los pobres “que se comprometan para que esta Jornada Mundial pueda reforzar en muchos la voluntad de colaborar activamente para que nadie se sienta privado de cercanía y solidaridad”, concluye.