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jueves 15 de febrero de 2018 
El Arzobispo oficia en la Catedral la eucaristía del Miércoles de Ceniza abierta a la participación de los fieles
El deán de la Seo impone la ceniza al Cardenal y el Arzobispo al resto de sacerdotes concelebrantes y a los fieles
VALENCIA, 15 FEB. (Diócesis de Valencia).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ofició ayer una eucaristía en la Catedral de Valencia con motivo la celebración del Miércoles de Ceniza, que comenzó tras el canto de vísperas.

Durante la celebración, el deán de la Seo, Emilio Aliaga, impuso la ceniza al Cardenal y, seguidamente, fue el Arzobispo quien impuso la Ceniza al resto de sacerdotes concelebrantes y a cuantos fieles se acercaron para participar en la misa.

Igualmente, “todas las parroquias de la diócesis celebraron misas con bendición de las cenizas que se imponen en la cabeza de los fieles”. Se trata de un signo muy antiguo, de carácter penitencial, que marca el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma”, según fuentes de la delegación de Liturgia del Arzobispado de Valencia.

En el siglo XI, el papa Urbano II “recomendó la imposición de la ceniza a todos los fieles como signo distintivo de la inauguración de la Cuaresma” como “símbolo del recuerdo de la muerte pero también de la buena noticia del Evangelio”. Aunque “en un principio se imponía sólo a los penitentes públicos, que quedaban señalados con este signo de marginación, después se convirtió en símbolo para todos los fieles, con el que nos reconocemos como pecadores”.

La ceniza “es recomendable que proceda de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior”.

En este día, el Evangelio “explica las prácticas cuaresmales recomendadas que son la mayor escucha de la Palabra de Dios, la oración, el ayuno y la limosna, concluyendo en una celebración del sacramento de la Penitencia que nos lleve a encontrarnos con la gracia del perdón”.

(Fotografías: A. Saiz/AVAN)