Hoy es jueves 28 de octubre de 2021
Menú
Inicio / Liturgia





  Domingo XXVII del tiempo ordinario
Ciclo B
pixel

  Primera lectura
 

  Salmo responsorial
 

  Segunda lectura
 

  Aleluya
 


  Evangelio
 


  Comentarios
 

EL MATRIMONIO CRISTIANO
(27º Domingo ordinario -B-, 3 de octubre de 2021)

En tierras de Judea.

El Evangelio de Marcos nos hace acompañar a Jesús en su llegada a tierras de Judea, de camino hacia Jerusalén; allí abundaban los fariseos más observantes de la ley de Moisés, que le pusieron una primera dificultad legalista acerca de la posibilidad de que el marido pudiese repudiar a su mujer por cualquier motivo. El Señor aprovechó la ocasión para reclamar la indisolubilidad del vínculo matrimonial querida en el principio por Dios, creador del hombre y autor del matrimonio. Para ello Jesús no tuvo dificultad en citar el pasaje del Génesis 2, 18-24 (Primera lectura) donde en forma de relato se expone la revelación sobre la naturaleza del ser humano, esencialmente superior a los animales y formando dos sexos diferentes pero complementarios, llamados a unirse con fidelidad e igual dignidad. Son palabras que debemos entender en toda su grandeza humana y sacramental.

El amor matrimonial.

En el matrimonio dos vivientes se unen para afrontar lo difícil y lo trágico de la vida. Dos personas, dos mundos - el masculino y el femenino - ponen en común su riqueza y su pobreza, su historia y su eternidad. Esta es la historia de la humanidad desde sus orígenes, la historia que se proyecta en su débil existencia que revela la vida plena y eterna de Dios; por eso todo amor es siempre único, y su promesa es como el primer sol alzándose sobre la primera alborada del paraíso.

Esta clase de amor es la materia, la base del sacramento del matrimonio, de modo que los esposos saben por la fe que su unión reconstruye la imagen total de Dios en el mundo y que son al mismo tiempo la manifestación del amor crucificado y resucitado de Cristo hacia la Iglesia. En esta fe encuentra su fundamento la asunción paciente y alegre de la indisolubilidad del matrimonio, y halla en esta unidad perseverante como un eco a su espera, un milagro: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado (Mt 19, 11), porque lo que es imposible para los hombres es posible para Dios (Mc 10, 27).

Un amor que se comprende desde Cristo.

El episodio que sigue asume un valor simbólico grandioso: la bendición de los niños, fruto de las bodas sagradas. Jesús quiere que le acerquen los niños porque son la esperanza del Reino. El Reino es de los pequeños y de aquellos que se hacen niños para Dios. La palabra “niño”, además de su significado primero, de la inocencia y de la vida intacta y abierta a un crecimiento ilimitado, significa asimismo aquellos que se encuentran en una relación continua de amor, de confianza, de abandono; por eso el Reino del Padre debe ser recibido desde una actitud de niño; de otro modo, la autosuficiencia y el orgullo excluyen de él.

La escena final es importantísima y conmovedora: Jesús, el “Hijo-niño-siervo” de Dios, abraza a sus hermanitos más vecinos al corazón divino del Padre: “Dejad que los niños vengan a mí” (Mc 10, 14). Él es el Hijo con muchos hermanos de que nos habla hoy la carta a los Hebreos (2, 11; Segunda lectura). Después los bendice, poniéndolos en comunión intensa con el Padre, y les impone las manos como signo demostrativo de esta comunión por la cual él reza. Del mismo modo, en la comunión eucarística, el Esposo divino abraza a la Iglesia-Esposa con todos sus hijos, la bendice con ellos y la pone en comunión con el Padre dándole el Espíritu Santo.


Jaime Sancho Andreu

LA PALABRA DE DIOS EN ESTE DOMINGO

Primera lectura y Evangelio. Génesis 2, 18-24 y Marcos 10, 2-16: La revelación del Antiguo Testamento mostraba desde el principio la igualdad del hombre y de la mujer en cuanto a su dignidad dentro del plan creador de Dios, lo mismo que la necesidad de complementarse en vistas al matrimonio. Jesús citó el libro del Génesis para llevar a la perfección lo revelado por Dios acerca del matrimonio.

Segunda lectura. Hebreos 2, 9-11: Hasta el final del tiempo ordinario se leerán fragmentos escogidos de la Carta a los Hebreos, que es un documento anónimo dirigido a los cristianos procedentes del judaísmo, en el que se quiere demostrar la superioridad del sacerdocio y del sacrificio de Cristo sobre los ritos de la antigua alianza que se realizaban en el templo de Jerusalén.


« volver
Buscador de Noticias:      Búsqueda avanzada
  JUBILEO S. FRANCISCO DE BORJA
jueves de de


Enlaces destacados
Arzobispado de Valencia
C/ Palau
Teléfono: +34 96 382 97 00
archivalencia@archivalencia.org
46003 Valencia
Fax: +34 96 391 81 20
www.archivalencia.org
©Archivalencia.org