Hoy es martes 26 de septiembre de 2017
Menú
Inicio / Liturgia





  Domingo XX del Tiempo Ordinario
Ciclo A
pixel

  Primera lectura
  A los extranjeros los traeré a mi monte santo
Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Así dice el Señor:
«Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria.
A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo,
para amar el nombre del Señor y ser sus servidores,
que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza,
los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración,
aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.»

Palabra de Dios

  Salmo responsorial
  Salmo Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.

  Segunda lectura
  Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos:
Os digo a vosotros, los gentiles:
Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos.
Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?
Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.
Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios- pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia.
Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzaran misericordia.
Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos.

Palabra de Dios

  Aleluya
 

Mt 4, 23
Jesús proclamaba el Evangelio del reino,
curando las dolencias del pueblo.


  Evangelio
 

Mujer, qué grande es tu fe
Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
- «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
- «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó:
- «Sólo me han enviado a las ove as descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: -«Señor, socórreme.» Él le contestó:
- «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso:
- «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió:
- «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor


  Comentarios
 

JESÚS SE COMPADECE DE LOS GENTILES
(20º Domingo ordinario -A-, 20 - Agosto - 2017)

Jesús y los gentiles.

Después de despedirse de los galileos, Jesús se retiró privadamente un tiempo a los territorios paganos del norte, entre aquellos gentiles maldecidos por los profetas pero que habrían recibido mejor su palabra que los israelitas, como apuntó el Señor en una ocasión (cf. Mt 11, 21-22), porque el pecado espiritual de rechazar al Mesías era mucho mayor que los vicios carnales de los paganos.

Se le acerca una persona con dos motivos de inferioridad para los judíos. mujer y cananea, que nos recuerda a otra mujer samaritana del evangelio de Juan. Jesús no tiene reparos con la mujeres; más aún, comenzando por la santísima siempre virgen María, todo el Nuevo Testamento nos muestra que las mujeres son las primeras y mejores creyentes. Para el segundo defecto solo hay un remedio: la fe. Se trata de una madre cuya hija está poseída por Satanás, y pide a Jesús que la cure.

Primero el Señor no le hace caso, luego, la primera respuesta del buen Jesús nos parece fría y extraña: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel (Mt 15, 25). ¿A quién responde así Jesús? A muchos: al Padre que lo ha enviado, a los discípulos que no lo comprenden y no pueden hacerlo todavía, a la mujer cananea para mostrarle la excepción que le hará. A nosotros, para hacernos comprender que estamos siendo beneficiados por esta ampliación enorme y divina de la gracia; a los hebreos, para demostrarles una vez más el amor divino y fiel a su pueblo.

Porque este es el gran misterio del plan salvador de Dios, revelado tras la muerte y resurrección de Jesucristo con el don del Espíritu Santo: Que también los gentiles son coherederos, y a ellos envió Jesús a sus discípulos, hechos apóstoles antes de que él ascendiera a los cielos.

La salvación fruto de la fe.

Si bien el ministerio de Jesús se dirigía exclusivamente al pueblo de Israel, para que éste fuera luego el hogar y el crisol de todos los demás pueblos, no pudo resistirse a la fe de algunos extranjeros, como el centurión romano o la mujer fenicia de quien se trata este domingo. La confianza pura y total en Cristo es el principio de la salvación. Los profetas como Isaías (1ª Lectura, Salmo responsorial) habían esbozado la revelación del plan de Dios, que tenía al pueblo elegido como centro de reunión de todas las naciones, llamadas también a la salvación.

Es uno de los temas centrales de la gran Carta a los Romanos en los pasajes que estamos leyendo estos domingos: Pablo sufría por la resistencia de los israelitas, que no aceptaban a Jesús como Mesías. El plan de Dios se cumplirá, pero de modo diferente, gracias a la fe de los gentiles, que podría despertar los celos en el pueblo de la primera elección: Dios nos encerró a todos en desobediencia , para tener misericordia de todos (Rom 11, 32. 2º Lectura)

Por eso, la fe humilde y constante de la cananea, que acepta ser considerada como un perrillo que limosnea las migajas del pan de los hijos, recibe una gracia que es un don y una denuncia para los hebreos: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas (v. 27).

El poder de la oración.

Nuestras oraciones serán escuchadas, como la petición de la cananea, si nuestra voluntad es la de Dios. El deseo de la madre es el bien de la hija ¿Cómo no va a cumplir el Señor uno y otro? Desde aquel momento, la hija fue curada por Dios. La “imagen y semejanza” santificada por la madre, su dignidad de hija de Dios es comunicada por su fe al fruto de sus entrañas. Feliz madre que genera dos veces a la hija en el amor total: en la fe hacia el Señor y en la caridad hacia su propia carne. Las mujeres, bendición del Señor. Pedís y no recibís, enseñaba Santiago, porque pedís mal (Sant 4,3). Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo (Mt 6,10). Las migajas que caen de la mesa.

Nosotros, hijos de los gentiles, estamos ahora sentados a la mesa de los hijos de Dios. También en nuestra sociedad opulenta se desperdician las sobras que harían la dicha de muchos necesitados, como vemos repetirse hasta la nausea. Pero también estamos sobrados de los inmensos bienes de la salvación ¿Cómo nos resistimos a compartirlos, a llevarlos a todos los que los desean sin conocerlos?

Jaime Sancho Andreu.

LA PALABRA DE DIOS EN ESTE DOMINGO

Primera lectura y Evangelio. Isaías 56, 1.6-7 y Mateo 15, 21-28: Si bien el ministerio de Jesús se dirigía exclusivamente al pueblo de Israel, para que éste fuera luego el hogar y el crisol de todos los demás pueblos, no pudo resistirse a la fe de algunos extranjeros, como el centurión romano o la mujer fenicia de quien se trata este domingo. La confianza pura y total en Cristo es el principio de la salvación. Los profetas habían esbozado la revelación del plan de Dios, que tenía al pueblo elegido como centro de reunión de todas las naciones, llamadas también a la salvación.

Segunda lectura. Romanos 11, 13-15.29-32: Pablo sufría por la resistencia de los israelitas, que no aceptaban a Jesús como Mesías. El plan de Dios se cumplirá, pero de modo diferente, gracias a la fe de los gentiles, que podría despertar los celos en el pueblo de la primera elección.



« volver
Buscador de Noticias:      Búsqueda avanzada
  PAPA FRANCISCO
Síntesis y texto íntegro en PDF
  HÉROES DE NUESTRA FE
Conoce su vida a través de archivos sonoros
Enlaces destacados
Arzobispado de Valencia
C/ Palau
Teléfono: +34 96 382 97 00
archivalencia@archivalencia.org
46003 Valencia
Fax: +34 96 391 81 20
www.archivalencia.org
©Archivalencia.org