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  La Asunción de la Virgen María
Ciclo A
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  Primera lectura
  Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal.
Lectura del libro del Apocalipsis
11, 9a; 12, 1. 3-6a. l0ab

Se abrió en el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.
Apareció otra señal en el cielo:
Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse al niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo:
-«Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

Palabra de Dios

  Salmo responsorial
  Sal 44, 1obc. 11-l2ab. 16
R. De pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

De pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir .R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza;
póstrate ante él, que él es tu señor. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R.

  Segunda lectura
  Primero Cristo, como primicia;
después todos los que son de Cristo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los Corintios 15, 20-27a

Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios

  Aleluya
 

María ha sido llevada al cielo,
se alegra el ejército de los ángeles.


  Evangelio
 

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
enaltece a los humildes
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahám y su descendencia para siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor


  Comentarios
 

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
(15 de agosto de 2017)

La tradición de los Padres y de la Liturgia.

“En todas partes – escribe Máximo el Confesor (+ 662) en su Vida de María – se honra esta fiesta admirable: honra por parte de los ángeles y por parte de los hombres; y está adornada de la gracia de la santa Madre de Dios. También la época en la que se celebra esta fiesta gloriosa es buena y bendita, llena de frutos, rebosante de belleza: se preanuncia la vendimia; maduran los productos de los árboles y toda suerte de frutos; este es el honor de la creación a la gloria del Creador y preanuncia las delicias del Paraíso; pero todo esto nos es dado para honrar esta santa fiesta, para la gloria de sus devotos”.

Desde la época apostólica se conservó el recuerdo del tránsito glorioso de María, desde esta vida a la gloria, y se llamó a este misterio “dormición” o “descanso”, de forma que en un mismo concepto se unen tanto el fin de la vida terrena como la resurrección y asunción.

El origen de la fiesta litúrgica podría estar en el siglo V, con motivo de la dedicación el día 15 de agosto de una basílica construida por la emperatriz Athenais-Eudoxia (+ 460) en la base del monte Getsemaní, en el lugar conocido como sepulcro de la Virgen; lo cierto es que el emperador Mauricio (582-602) amplió la celebración a todo el imperio de Oriente, extendiéndose pronto a la liturgia hispánica y a la romana. Precisamente fue el papa de origen griego Sergio I (687-701) quien instituyó la fiesta en Roma, finalmente el Sacramentario Hadrianeo (770) privilegío el término de “Asunción” sobre el de “Dormición”.

En el siglo VII, la difusión de ciertos escritos heréticos hizo que la fiesta estuviese prohibida en el rito bizantino, pero pronto fue repuesta con mayor esplendor hasta que un decreto del emperador Andrónico (1282-1238) dedicó todo el mes de agosto a celebrar el misterio del “Descanso y la Asunción de la Bienaventurada Virgen”.

Expresión de la fe de la Iglesia.

Fue siempre una celebración muy popular; se conserva un himno romano del siglo XI que nos ofrece una descripción poética dramatizada que pudo estar en el origen de las representaciones sagradas del misterio que se extendieron en las iglesias de Occidente hasta que el Papa san Pio V (1566-1572) las suprimió, junto con la procesión nocturna de antorchas que se hacía en Roma, perviviendo por un privilegio especial el “Misterio de Elche” en esta ciudad valenciana. Por último, el Papa Pio XII , con la bula Munificentissimus Deus (1950) proclamó el dogma de la Asunción, y confirió nuevo vigor a una solemnidad que siempre había gozado del fervor de la piedad cristiana de Oriente y Occidente.

Nadie como los Padres y la liturgia de Oriente han ensalzado este misterio. San Juan Damasceno (+ 749) figura dirigirse directamente a la Virgen y dice: “¿Cómo llamaremos a este misterio que te concierne? ¿Lo llamaremos muerte? Si bien tu sacratísima y bienaventurada alma, según las leyes de la naturaleza, se separa de tu cuerpo puro y perfecto, y el cuerpo es confiado según la ley común a la tumba, no obstante no mora en la muerte ni es disuelto por la corrupción. A aquella cuya virginidad permaneció íntegra en el parto, el cuerpo se le guardó incorruptible también en su tránsito y transferido en una mejor morada y más divina no sujeta a los golpes de la muerte, sino que se perpetúa por los siglos de los siglos.

Como este sol nuestro que todo lo ilumina y siempre resplandece, oculto durante un breve instante por el cuerpo de la luna, parece desaparecer, envolverse en la neblina y mudar su esplendor en tiniebla y no obstante éste no es privado de su propia luz, puesto que lleva en sí mismo una fuente eterna regurgitante de luz, o más bien, él mismo es fuente de luz inextinguible, según lo establecido por Dios que todo lo ha creado, así también tú, fuente perenne de la verdadera Luz, eres el arca inagotable de Aquél que tiene la vida inextinguible de luz infinita, de vida inmortal y de verdadera felicidad, ríos de gracia, manantiales de medicinas, una bendición perpetua ... Por tanto yo no llamaría muerte tu santa partida, sino Descanso o viaje o, mejor aún estancia; pues saliendo de la dimensión del cuerpo entras en otra mejor” (Homilías 126 y 127).
Y el himno bizantino de la vigilia del 15 de agosto canta: “Tú te has colocado, como mediadora, deviniendo escala para el descenso de Dios entre nosotros, cuando has querido asumir nuestra debilidad. Cuando venga el Señor, y ante su rostro el cielo y la tierra huyan, las montañas y las colinas se allanen ¿Dónde podremos escondernos? ¿Dónde encontraremos refugio sino en ti, puerto de salvación?

Mantenida y celebrada en nuestros días.

La solemnidad de la Asunción es síntesis de todas las fiestas marianas; es la fiesta de la glorificación de la Madre de Dios, la Pascua de María. Los orientales llaman a este misterio la “Dormición”, porque en la Virgen el final de su vida no fue como el de los pecadores, sino un tranquilo paso a la eternidad. El cuerpo de la Madre virginal e inmaculada del Hijo de Dios no podía corromperse en el sepulcro; por ello, al final de su vida terrestre, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo.

En la Misa del día aparece la mujer presentada en el libro del Apocalipsis, adornada con los signos cósmicos y que vence la fuerza del mal (1ª Lectura). Esta mujer es María, que proclama la grandeza del Señor, es proclamada bienaventurada por todas las generaciones (Evangelio). Cristo, el nuevo Adán, triunfa sobre el pecado y la muerte y devuelve a Dios Padre su reino. María es la primera en seguir los pasos de su Hijo Jesús (2ª lectura), por ello ésta es una fiesta de esperanza para todos los que formamos, con María como miembro eminente, el cuerpo místico de Cristo, llamado a reunirse con su Cabeza en la gloria.

Como la fiesta de la Ascensión del Señor, esta solemnidad proclama el valor de nuestros cuerpos, de toda la persona humana en su integridad, y nos llena de esperanza al tiempo que nos compromete a defender la vida y la dignidad de todas las personas amadas de Dios.

Jaime Sancho Andreu.

LA PALABRA DE DIOS EN ESTA SOLEMNIDAD

Misa vespertina de la vigilia.

Primera lectura. 1 Crónicas 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2: El arca de la alianza es una imagen profética de la Virgen María, porque aquella contenía las tablas de la ley de Moisés y un vaso con maná, el alimento del desierto, mientras que María llevaba en su seno a Jesús, que es la nueva Ley y el pan de vida eterna. Como el arca en tiempos del rey David, nuestra Señora fue elevada e introducida en el santuario del cielo

Segunda lectura. 1 Corintios 15, 54-57: Los cristianos estamos destinados a la resurrección, pero antes hemos de sufrir la muerte, como consecuencia del pecado; sin embargo, la Virgen María fue librada de la corrupción como antes había sido preservada de toda mancha de pecado.

Evangelio de Lucas 11, 27-28: Los que conocieron a Jesús ya proclamaban la gloria de su bendita Madre, como hizo espontáneamente una mujer del pueblo. Nosotros recordamos también la bendición de Jesús y la aclamamos como aquella que guardó perfectamente la palabra de Dios y la puso en práctica en todos los momentos de su vida.

Misa del día.

Primera lectura. Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-3.6a.10ab: El autor de esta visión descubre en el cielo dos símbolos de María: el Arca de la Alianza, que debía aparecer al final de los tiempos, y la mujer madre del nuevo Israel, coronada por doce estrellas, como las nuevas tribus del Reino de los cielos.

Segunda lectura. 1 Corintios 15, 20-27a: La Virgen María recibió el don de la resurrección que había conseguido Jesucristo, como primogénito de entre los muertos.

Evangelio de Lucas 1, 39-56: María entonó el himno de alabanza , el "Magníficat", al conocer que iba a ser madre del Mesías; ahora lo entona por haber sido recibida con su Hijo en la gloria, para ser madre de todos los cristianos.


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